Genómica
Por Cordis 04/04/12 14:17

El oso polar, cinco veces más viejo de lo que se creía

Los estudios señalan que, como especie, el carnívoro más grande del Ártico tiene unos 600.000 años
Imagen de recurso de un oso polar.
Imagen de recurso de un oso polar.

24-4-2012

Los osos polares son mucho más viejos de lo que se pensaba. Cinco veces más, de hecho. Un equipo científico internacional ha presentado pruebas de que el origen del carnívoro más grande del Ártico como especie independiente se remonta a unos 600.000 años, según explican en un artículo publicado en la revista Science. Los resultados tienen implicaciones sobre a los esfuerzos por conservar esta especie ártica en peligro de extinción.

El estudio, liderado por personal del Centro de Investigación en Biodiversidad y Cambio Climático (Alemania), y en el que han participado el Servicio de Pesca y Vida Salvaje (Estados Unidos), la Universidad de Lund (Suecia) y el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España)  se basó en un análisis de la información contenida en el genoma nuclear de osos polares y osos pardos.

Es muy difícil desentrañar la historia evolutiva de los osos polares, ya que tienden a pasar la mayor parte de su vida en el hielo marino y, por lo general, allí suelen morir. Por tanto, los restos de estos animales se hunden en el lecho marino, donde son pulverizados por los glaciares, o permanecen ocultos. Por este motivo, contar con fósiles de los osos polares es algo poco frecuente.

Estudios anteriores apuntaban a que el antepasado del oso polar podría haber sido un oso pardo que vivió hace unos 150 000 años. Dicha investigación se basó en el ADN de las mitocondrias, orgánulos descritos a menudo como las 'centrales energéticas de la célula'.

Adoptando una perspectiva diferente, el equipo se centró en estudiar a fondo la información genética contenida en el núcleo celular. El autor principal del estudio, Frank Hailer del Centro de Investigación de la Biodiversidad y el Clima (BiK-F) de Fráncfort (Alemania), explica que "en lugar del planteamiento tradicional basado en estudiar el ADN mitocondrial, nosotros estudiamos muchos fragmentos de ADN nuclear que se heredan independientemente los unos de los otros y caracterizamos dichos fragmentos, o marcadores genéticos, en varios ejemplares de osos polares y osos pardos".

En concreto, la nueva investigación se ha basado en el análisis del ADN nuclear procedente de 19 ejemplares de oso polar, 18 ejemplares de oso pardo y 7 ejemplares de oso negro (U. americanus). Las diferencias detectadas entre los genomas indican que la especie polar y la parda divergieron de un ancestro común hace unos 600.000 años, en el Pleistoceno medio.

Con este descubrimiento, el antepasado del actual oso polar tuvo mucho más tiempo para colonizar el Ártico y adaptarse a sus duras condiciones. Basándose en el análisis del ADN mitocondrial, los científicos habían considerado anteriormente que los osos polares constituían un ejemplo de adaptación sorprendentemente rápida de un mamífero a climas más fríos.

Las adaptaciones específicas del oso polar, que incluyen su piel negra, su pelaje blanco y las plantas de los pies recubiertas de pelo, parecen ahora menos sorprendentes. Hailer ha explicado que, de hecho, el genoma del oso polar contiene una gran cantidad de información genética distintiva, lo que tiene mucho sentido, dadas todas las adaptaciones exclusivas de los osos polares.

Estudios anteriores de ADN mitocondrial habían indicado que los osos polares eran mucho más recientes como especie independiente. La investigadora en la Estación Biológica de Doñana del CSIC Jennifer Leonard, que ha participado en la investigación, explica que "las similitudes entre el ADN mitocondrial de las dos especies podrían indicar la hibridación entre hembras pardas y machos polares, cuya descendencia se integró con la población polar". Es decir, que tras la divergencia inicial en dos especies distintas, los osos polares y los osos pardos volvieron a entrar en contacto, tal vez debido a fluctuaciones climáticas que ocurrieron en el pasado.

El ADN mitocondrial que poseen los osos polares actuales lo heredaron probablemente de una hembra de oso pardo que se hibridó con osos polares en algún momento del Pleistoceno tardío. Al parecer, la mayor parte del genoma nuclear no se vio afectado por dicha hibridación, así que los osos polares mantuvieron sus peculiaridades genéticas.

"Cada parte del genoma cuenta su propia historia. En nuestro estudio hemos analizado el ADN nuclear que se hereda de ambos progenitores. Éste ofrece una imagen más detallada y precisa de la historia evolutiva de una especie que el ADN mitocondrial, que se hereda únicamente de la madre", comentó uno de los autores principales del estudio, Axel Janke, también del BiK-F. "Deducir la historia evolutiva de una especie basándose únicamente en el ADN mitocondrial es como resolver un rompecabezas contando tan sólo con unas pocas de las muchas piezas disponibles. Para obtener una imagen completa es necesario estudiar muchos marcadores genéticos (loci)", concluyó.

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Genómica quiere decir vanguardia tecnológica. Tecnología punta y ya no tan cara. El primer paso se dio al leer los cerca de las 3.000 millones de 'letras' que forman el genoma humano. De eso hace diez años y con ello se abrió un nuevo mundo de posibilidades para la biología, la medicina y también a las ciencias que estudian la evolución de las especies.

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